La Beraja de Escuchar

Ree anoji noten lifneihem hayom beraja ukelala, et haberaja asher tishmeu

La fuente de la bendicion esta en escuchar

Shimu vateji nafshehem

El que no escucha su vida no es vida, no puede hablar, recibir critica, opinar, por eso lo incuyeron con shote y katan que estan patur de mitzvot. Jagiga 2b

Por eso si una persona golpea y dana un miembro tiene que pagarle según el miembro pero si le pega en el oido y lo deja sordo paga el valor completo. B.K 85b.

Het ozneja ushema divrei Jajamim velibeja tashit ledaati, la jojma esta en el odio que esta en la cabeza y de alli va al corazon, cuando uno escucha bien.

Venatata le avieja leb shomea, acaso el corazon escucha? Escuchar con entendimiento en el corazon. Melajim 1:3-9.

Yeshayahu 55:3 – hatu ozneihem veleju elai shimu vateji nafshehem..

Kidushin 22ª – R. Yojanan ben zakai porque reziat en el ozen? El oido que escucho en Har Sinai : ki li benei Israel avadim y no esclavos de esclavos y fue y adquirio un adon para el, irza. Estaba en Har Sinai y oyo pero no escucho. El odio no envio el mensaje de lo que escucho a todo el cuerpo por eso se le castiga la oreja.

Yehuda le dijo a Yosef: yedaver na avadeja daver veoznei adoni. Bereshit 44:18, seguro si le va a hablar le dice algo que pueden escuchar sus odios? La mayoria de los casos los oidos estan tapados, la cera tapa los oidos y hay que limpiarlos, la voluntad es la que limpia los oidos que escuche bien. Jojma Umusar, Saba Mikelem.

Veet zenuim jojma – Mishle 11:2 – Gaon, el zanua que escucha aprende

Los ojos son dos para ver la Tora shebijtav, los odios dos para escuchar la Tora shebeal pe.

Mas grande que korbanot como dice: vayomer Shemuel hajafetz LeHashem veolot vezebajim kishmoa vekol Hashem.. Shmuel 1;15-22. la explicación es porque si bien el korban viene a expiar, el escuchar lo hace no llegar al pecado y no le haran falta los korbanot.

Arba midot vetalmidim: maher lishmoa vemaher leaved, porque no dice maher lilmod? Porque todo depende de cómo escucha., si no escucha bien puede poner lo bueno como malo y la luz como oscuridad.

Cuento.

Saba mikelem – el borracho que se cae, se vuelve a caer, asi tambien el que esta borracho de taavot, no escucha las voces que lo llaman y le advierten, esa es una maldición de no escuchar.

Caundo nos tenemos que cuidar de kavod, kina, taava, tener los oidos limpios para escuchar los mensajes.

R Desler . 1;173. hashamaim mesaprim kevod Kel (Tehilim 19;4) ein omer veein Devarim beli nishma kolam, si los cielos cuentan su kavod como puede ser que las personas no lo escuchen?  Si la creación canta como puede ser que hay quien no lo escucha? No hay apikoros de verdad, todos saben en su coazon que se esconden de la verdad, lo que dice que no ve, que no escucha es que no quiere, porque cerro sus ojos y tapo sus oidos.

Lo que debemos hacer es escuchar y llevarlo al acto: ushmartem laasot et kol hajukim veet hamishpatim asher anoji noten lifneihem hayom.

Leju banim shimu li – David Hamelej, leju o bou.

El Arte de Escuchar

“ Y escucho Yitro, sacerdote de Midián, suegro de Moshe, todo lo que hizo D–s para Moshe, y para Israel su pueblo, qua sacó Hashem a Israel de Egipto. ………..Y vino Yitro …. hacia Moshe al desierto…….. ” (Shemot 18:1-5).

Qué fue lo que escuchó Yitro que lo hizo venir? La partición del Mar Rojo y la guerra con Amalek” (Rashi).

Considerando que Matan Torá, la entrega de la Torá, es la base del mundo entero, tanto espiritual como físico, no hubiera sido adecuado que nuestros sabios designaran una parashá entera sólo para este acontecimiento?, Por qué no pudo ser incluido el episodio con Yitro en la parashá anterior, Beshalaj?. Después de todo, las cosas que Yitró escuchó y que lo hicieron venir al desierto, están escritas en Beshalaj.

Todavía más difícil de entender, es la opinión de Rashi de que Yitró verdaderamente no acompañó al pueblo de Israel sino hasta después de la entrega de la Torá. Entonces, por qué la Torá antecedió la entrega de la Torá con el episodio de la llegada de Yitró?

Muchos preguntan qué tienen de especial estos dos eventos que motivaron a Yitró a viajar al desierto para unirse al pueblo judío?.

“Y escuchó Yitro” (Shemot 18:1). El Zohar pregunta: “Sólo Yitró escuchó y el resto del mundo no escuchó?, acaso no está escrito también “Las naciones escucharon y temblaron…”?. La respuesta es que todo el mundo escuchó y no se sintieron humildes. Yitró escuchó, se sintió humilde y se acercó increíblemente a D–S”.

Muchos escuchan, pero pocos realmente llevan al corazón lo que escuchan. Como el Midrash Tanjuma dice (Yitró 2): ”Hay aquellos que oyen y pierden y hay aquellos que oyen y ganan”. Oír y escuchar debidamente son las llaves del éxito en este mundo.

Antes de que la Torá nos diga en la entrega de los diez mandamientos “Y D—s dijo…..”(Shemot 20:1), tenemos que aprender lo que quiere decir escuchar. A menos de que haya un oído para escuchar, hasta el mensaje más poderoso que venga de Hashem mismo se pierde. Por esa razón, “Yitró escuchó”, precede a la entrega de la Torá. Ahora vamos a investigar qué es lo que incluye escuchar debidamente.

La Mejilta cuenta que antes de Matan Torá los reyes de las naciones escucharon los truenos y se aconsejaron con Bilam. Estaban preocupados de que Hashem estuviera trayendo otra catástrofe, si no con agua, podría ser con fuego, para destruir al mundo. Bilam los tranquilizó diciéndoles que Hashem le estaba dando la Torá a su pueblo. Los reyes respondieron, “Que Hashem bendiga a su pueblo con paz”.

Al contrario de Yitro, los reyes de las naciones estaban preocupados con sus intereses propios, cuando pensaron que los increíbles sonidos que escuchaban eran la señal de su caída. Una vez que les fue dicho que los sonidos eran los sonidos de la Torá, inmediatamente se distanciaron de la situación. Direccionaron las bendiciones de Hashem a su pueblo, y no prestaron mayor atención. No había nada que ellos pensaran que podían ganar de esos sonidos. Sólo Yitró recibió esos sonidos como un mensaje personal y direccionó sus bendiciones a Hashem para que él personalmente pudiera beneficiarse de Matán Torá.

Yitro entendió que el efecto de los milagros puede olvidarse muy rápidamente, si esos efectos no son de alguna manera incorporados a nuestros actos. Así mismo entendió, que Amalek también escuchó que el Mar Rojo se había abierto, pero la impresión rápidamente se desvaneció y Amalek atacó al pueblo de Israel.

El Rebe de Slonim explica que después de la partición del Mar Rojo, no era de esperarse que una nación iba a venir y luchar contra el pueblo judío. Acaso no estaban convencidos del poder del D—S de los judíos? Acaso no sabían que iban a perder? Cómo pudieron ser tan tontos y venir a atacar a la nación judía?. Al hacerse todas estas preguntas, Yitró entendió que la fé en D—S no puede estar basada solamente en llegar a la conclusión de que existe un sólo D—S a través de razonamientos o pruebas. Hoy puedo llegar a una conclusión, y mañana puedo estar convencido de lo contrario. Debe haber una mejor manera de mantener la fe, que no dependa de pruebas. Por esa razón Yitró se encamino hacia el desierto de Sinai para ser parte del pueblo judío. Esta es una mejor manera de mantener la fe.

El Rebe de Slonim dice tambien que incluso después de que cada judío había tenido la experiencia de profecía en el Mar Rojo, donde habían presenciado la presencia Divina; D—S aún les encomendó en uno de los Diez Mandamientos a creer en El!. Acaso ellos necesitaban ser convencidos para creer? No! Pero estar convencidos a través de pruebas, incluso experiencias vividas, no es suficiente, no asegura una fe por mucho tiempo. Dándonos la directiva de creer, nos enseña que la única base consistente para la fe es creer, porque fuimos encomendados a eso. (por su puesto esto presupone la creencia en que la Torá es de origen Divino) El creer no es sólo aceptar que hay un D—S que nos sacó de Egipto, sino cultivar esa fe y vivir con ella cada día. La fe que tiene a la Torá como su base, es una fe que se va a mantener a través de todas las situaciones y generaciones.

No es coincidencia que la parashá del recibimiento de la Torá en el monte de Sinai comienza con la historia de Yitro. Nos enseña el prerrequisito para recibir la Torah. Aceptar la Torah significa que vemos la Torah como nuestra guia para nuestro comportamiento y actitudes.

“La nación entera vio los sonidos” (Shemot 20:15). Escuchar solamente es indiscriminado. El sonido es recibido por el oído de todas las direcciones y sin necesidad de enfocar o voltearse. Visión, por el otro lado, depende de que abramos los ojos y los enfoquemos hacia lo que queremos ver. Las palabras de D—s tenían que ser escuchadas con el mismo enfoque intenso usado en la visión. El pueblo de Israel físicamente tenían que ver los sonidos para poder tener la habilidad de escuchar apropiadamente.

Muchos sonidos e imágenes llegan a nuestros oídos y ojos, pero sólo alguien con la capacidad de realmente enfocar, puede absorber sus mensajes. La Guemará cuenta que Rabi Akiva cambió totalmente su vida cuando presenció la erosión de una piedra a causa del agua. Muchos observaron exactamente lo mismo, pero sólo él recibió el mensaje: Si el agua puede perforar a una piedra, entonces la Torá puede cambiar al corazón. Toda la creación nos llama para que sirvamos a Hashem. “Los cielos declaran la gloria de Hashem” (Tehilim 19:2). “Mira al cielo, escucha al océano y adquiere Temor del Cielo. Mi corazón me dice en tu nombre, ‘Busca mi rostro’” (Tehilim 27:8).

De la Parashá de esta semana nosotros aprendemos la esencia de “escuchar”. Ser un “shomea”, uno que escucha, no sólo significa tener un oído interno que funciona. Yitro, entonces “Kohen Midián”, sacerdote de los Midianitas, dejó todo para ir a unirse al pueblo de Israel.

Sabemos que es muy importante “salvar nuestro trabajo” en una computadora. Cualquiera persona con experiencia en computadoras ha compartido la frustración de haber trabajado una hora o más, tipeando un proyecto muy importante en la computadora, cuando de repente se congela la computadora, o se va la electricidad, o tiene que salir corriendo sin poder salvar el trabajo. Sin salvar, todo se pierde. Entonces nos echamos la culpa, compramos (battery back-ups) e intentamos salvar nuestro trabajo más frecuentemente. Recibimos el mensaje!.

Al mismo tiempo, a menudo decimos haber “escuchado” algo que realmente “entra por un oído y sale por el otro”. D–s nos manda mensajes. El tipea la información. Pero es nuestra responsabilidad procesarla y guardarla. Cuando algo pasa, cuando recibimos un mensaje, sólo si lo recordamos, entendemos o aprendemos de la experiencia, se puede realmente decir que hemos “escuchado”. En la Torá, “escuchar” significa “Shemá Israel” (Escucha Israel, Hashem nuestro D–s, Hashem es Uno), y “Naasé VeNishmá” (Haremos y escucharemos). Recibimos el mensaje?.

No solo es importante escuchar adecuadamente, sino que debemos cuidar que ese medio tan preciado por el cual podemos recibir mensajes tan importantes no se eche al perder al darle un uso inadecuado.

La guemará (Ketubot 5b) comenta que las orejas son suaves y flexibles, para que en caso de uno encontrarse en una situación en que alguien está hablando lashón hará (negativamente de alguien incluso que sea verdad), se pueda doblar las orejas y usarlas como un tapón para evitar escuchar la conversación prohibida.

Ya que Jazal dicen que los dedos son puntiagudos para tapar los oídos, para no escuchar lashón hará, nosotros nos preguntamos por qué, tanto las orejas como los dedos, son necesarios para la misma función?. Además, uno no podría simplemente irse y de esa manera evitar escuchar lashon hará?.

Existen tres tipos de habladores de lashón hará. Y cada uno necesita un tipo diferente de respuesta. Hay aquellos que hablan lashón hará constantemente, los chismosos profesionales. Uno no debería tener nada que ver con este tipo de personas, y la mejor repuesta es caminar en sentido contrario cuando los vemos acercarse.

El segundo tipo de lashón hará es el hablado por una persona básicamente buena, que de vez en cuando cae en la trampa del chisme. A esta persona no hay que evitarla completamente. La mejor repuesta es simplemente prevenirnos para no escuchar la lashón hará. Taparnos con los dedos distancian a la lashón hará pero no al que la habla.

Hay aún otro tipo de lashón hará. Cuando le preguntan a alguien respecto a la honestidad de cierta persona, por el hecho de estar considerando entablar una relación profesional con esa persona. En este caso la halajá, la ley, es clara y dice que si la persona siendo interrogada sabe que el hombre sobre el cual están preguntando es deshonesto, tiene que responder y contar exactamente lo que sabe (Claro está, no puede exagerar, agregar información que no fue solicitada, o hablar motivado por resentimiento personal). Si una tercera persona está presente, que no tiene por qué saber esta información, es lashón hará respecto a él y no debe escuchar. Ponerse los dedos en los oídos puede parecer implicar que la información es intrínsicamente lashón hará y puede equivocadamente desanimar al que proporciona la información, de continuar contando. Al doblarse las orejas, él da a entender que esa información es lashón hará sólo en lo que respecta a que él la escuche.

Ahora que vivenciemos otra vez Matán Torá, con la lectura de la Parashá de Yitro, sea Su voluntad de Hashem, que podamos aprender de Yitro a sintonizar nuestros oídos, para escuchar la continua voz de Hashem que nos habla a cada uno de nosotros desde cada esquina de la creación y nos ayude a cuidarnos de no escuchar ningun tipo de Lashon Hara.

The Art of Listening

“Moses’ father-in-law Jethro, sheik of Midian, heard about all that God had done for Moses and His people Israel when He brought Israel out of Egypt.” (Exodus 18:1)

What did Jethro hear about that made him come? The Splitting of the Sea and the war with Amalek (Rashi).

Considering that the giving of the Torah is the foundation of the entire world – both spiritual and physical – would it not have been proper for the Sages to designate a full Torah portion to this occurrence alone? Why was the episode with Jethro not included in Parshas Beshalach? After all, the Splitting of the Sea and the war with Amalek that Jethro heard about are both contained in that portion.

Even more difficult to understand is Rashi’s opinion that Jethro in fact did not join the Jewish people until after the giving of the Torah. Why, then, did the Torah preface the giving of the Torah with Jethro’s arrival?

“And Jethro heard.” (Exodus 18:1)

The Zohar asks: “Did only Jethro hear and the whole world did not hear?! Is it not written, ‘the nations heard and shuddered’? The answer is that the whole world heard and were not humbled, while Jethro heard and was humbled and was drawn close to fear God.”

Many hear, but few really take to heart what they hear. As the Midrash (Tanchuma Yitro 2) puts it, “There are those who hear and lose, and those who hear and profit.” Hearing and listening properly are the key to one’s success in this world. The Midrash (Shmot Rabbah 27:9) offers the following allegory on the verse, “Incline your ear and come to Me; hear and your soul shall live” (Isaiah 55:3):

So precious are the Jewish people to God that He entices them. He said to them, “If one falls from a roof and his whole body is injured, and the doctor visits him and puts a bandage on his head, arms and legs, and all his body, he becomes totally enveloped in bandages. I am not like that. Man has 248 organs and one of them is the ear. If the whole body is sullied with sin, but the ear hears and listens, then the whole body receives life.

Before the Torah tells us, “And God spoke,” we must first learn what it means to listen. Unless there is an ear to hear, even the most powerful message from the mouth of God Himself is lost. For that reason, “Jethro heard,” precedes the giving of the Torah. Let us now investigate what proper hearing entails.

The Mechilta relates that prior to the giving of the Torah, the kings of the nations heard the thunderous sounds and gathered together to seek advice from Bilaam. They were concerned that God was bringing another cataclysm – if not of water, then perhaps of fire – to destroy the world. Bilaam quieted their fears by telling them that God was giving His people the Torah. The kings replied, “God should bless his people with peace.”

Jethro heard the same thunderous noises and came to join the Jewish people and accept the Torah personally. In fact, the Mechilta relates, Jethro was the first person to exclaim, “Baruch Hashem!”

The word baruch (blessed) connotes increase and strengthening. Moses and the Jews were so deeply inspired by the Exodus and the Splitting of the Sea that they could not imagine the effect wearing off or dissipating. Although they profusely praised and thanked God, they did not see the need to use the word “baruch”; they felt no need to ask God to strengthen the effect of these miracles.

Jethro, however, realized that the effect of miracles can soon be dissipated if those effects are not somehow incorporated into one’s actions. He realized Amalek also heard of the Splitting of the Sea, yet the impression quickly wore off and Amalek attacked the Jews. Therefore Jethro appreciated the necessity to address God with a bracha, an entreaty to intensify and increase the effect of the miracles already performed.

In contrast to Jethro, the kings of the nations were concerned personally only when they thought that the awesome sounds were harbingers of their doom. Once they were told that the sounds were the sounds of Torah, they immediately distanced themselves. They directed God’s blessings to His people, but did not act as if they were personally implicated. There was nothing they felt that they could gain from these sounds. Only Jethro took these sounds as a personal message and directed his blessings to God so that he might personally benefit from Torah.

“The entire nation saw the sounds.” (Exodus 20:15)

Hearing alone is indiscriminate; sound is received by the ear from all directions without the need to focus or turn. Vision, on the other hand, is dependent on opening one’s eyes and focusing on that which one wants to see. God’s words had to be heard with the same intense focus employed in sight. The Israelites physically saw the sounds in order to aid their ability to listen properly.

Many sounds and sights reach our ears and eyes, but only one with the capacity to really focus can absorb their message. The Gemara relates that the turning point in the life of Rabbi Akiva was when he witnessed the erosion of a stone by water. Many observed the same thing, but only he derived the message: if water can erode stone, then Torah can change the heart. The whole world summons one with an attuned and attentive ear to the service of God:

“The heavens declare the glory of God.” (Psalms 19:2)

Look at the sky, listen to the ocean and acquire awe of God:

“My heart says to me in your name, ‘Seek out my face.'” (Psalms 27:8)

If someone begins the Shema by repeating the word “Shema” twice, we silence him out of a concern that he seems to be addressing two deities (Talmud – Brachot 33b). This is difficult to understand, for Shema refers to the one who is listening and not to God. How then does it imply two deities? The answer is that the entire creation cries out the unity of God. There is no multiplicity, only the one, unified voice of God that calls out to man from all quarters. Any double-hearing smacks of idolatry and duality.

Everyday a voice emanates from Mount Chorev (Sinai) and declares, “Woe to them, to the people, because of their insult to the Torah” (Avos 6:2). The commentaries explain that the giving of the Torah did not stop, as it says, “A great sound that did not cease” (Deut. 5:19). One with an attuned ear hears the voice of God giving the Torah continually, as the basis of all of creation. When the voice is not heard, then the voice goes out proclaiming the disgrace to Torah.

The Mechilita (see also Talmud – Kiddushin 22b) describes the piercing of the earlobe of the Jewish servant as a punishment for his failure to hear and heed the ongoing commandment, “Do not steal.” It might be asked, however, why we pierce the earlobe, a mere piece of cartilage, and not the eardrum which failed to hear.

The Sages tell us that the outer ear serves as a funnel to collect the sound waves and direct them to the inner ear. The problem of the servant was not that he did not hear on Sinai that we are all to subjugate ourselves to God alone. But he failed to hear the command as if it were directed to him and him alone. His outer ear failed to funnel those words to him, and thus bears the blemish. He heard God’s voice, but did not experience it as if God was speaking to him.

“Cain spoke with his brother Abel, and when they were in the field, Cain arose and smote Abel, his brother.” (Genesis 4:8)

Many Midrashim discuss what exactly Cain said to Abel. Ibn Ezra notes that according to the simple understanding of the verse, Cain repeated to Abel the admonition he had just heard from God:

“If you will improve, then you will be forgiven, and if not, the sin crouches by the entrance, and it desires you, but you can dominate it.” (Genesis 4:7)

How can these words of rebuke to Abel have led to murder? They should have prevented the murder!

Like most people, Cain heard the rebuke as directed at everybody but him. Since Abel was the only person around, he assumed it was intended for him. So Cain “said over” the rebuke to Abel rather than mulling over its implications for him. Not only did it fail to prevent the murder, but by suggesting to Cain that Abel was in need of rebuke, it may have even aroused his animosity.

When I was younger and more naive, I assumed that my Shabbos sermon would be an effective medium to reach members of my congregation in need of reproof. Inevitably, the targeted individual(s) would approach me after davening and tell me, “Rabbi, you really gave it to them. I hope the ones who needed to hear got the message.” “Obviously,” I thought to myself, “they did not.”

Rebuke is only effective if one takes it personally. Even if one hears it directly from God Himself, as Cain did, unless one recognizes that it is directed at him, the rebuke is useless.

A truly sensitive person will always hear any reproof as directed at him or her. I once addressed a group of 350 complete strangers in Johannesburg and spoke about modesty and the problems of certain forms of dress. After the lecture, I received the following note:

Dear Rabbi Leff,
I want to apologize for the manner in which I dressed for the lecture. I don’t usually wear this type of clothing, but in my rush to the lecture, I grabbed what was available. I know you were referring to me, and I promise not to repeat this error.

I was astounded that there could be a soul so pure, to hear reproof directed to an audience of strangers as personal rebuke.

The Sages attribute another function to the earlobe. The Talmud (Kesubos 5b) comments that earlobes are soft and flexible, so that if one is in a situation where someone is speaking Loshon Hara (negative speech), he can bend his earlobe in as an earplug to avoid listening to the prohibited speech.

Since the Sages also say that the fingers are tapered to serve the same function of plugging up the ears to avoid hearing Loshon Hara, one wonders why both earlobes and tapered fingers are needed for the same function. Furthermore, why shouldn’t one just walk away and in that way avoid listening to Loshon Hara?

There are in fact three different types of speakers of Loshon Hara, and each one requires a different response. There are those who speak Loshon Hara constantly, the professional gossips. One should have nothing to do with such people, and walking in the other direction when one sees them coming is indeed the preferred response.

The second type of Loshon Hara is that spoken by a basically good person, who from time to time slips into the trap of gossiping. He need not be avoided entirely. The preferred response is simply to prevent oneself from hearing the Loshon Hara. Tapered fingers distance the Loshon Hara but not the speaker.

There is yet a third type of Loshon Hara. Someone is asked concerning the honesty of a certain individual by someone else who is contemplating entering into a business relationship with him. Jewish law is clear that if the individual being questioned knows the man to be dishonest, he must respond and relate exactly what he knows. (Of course, he must not exaggerate, or add information that was not solicited, or speak out of personal animus.) If a third party is present, who does not need to know this information, it is Loshon Hara with respect to him, and he must not listen. Putting his fingers in his ears would seem to imply that the information is intrinsically Loshon Hara and might wrongly discourage the one relating the information from continuing. By turning his earlobe, however, he signifies that this information is only Loshon Hara with respect to being funneled into his ears.

As we once again experience the giving of the Torah, with the reading of the Parshat Yitro, let us learn from Jethro to attune our ears to hear the uninterrupted voice of God, directed personally to each and every one of us, from every quarter of creation.

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